ARTICULOS RELACIONADOS

1.SOBRE EL BIEN INALTERABLE DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

2. DECLARACION EN EL DÍA DEL NIÑO POR NACER

3. REFLEXIONES SOBRE EL CONTENIDO DEL AÑO DE LA VIDA

4.POR PRESIONES DEL EXTERIOR NOS QUIEREN IMPONER EL ABORTO-   Buenos Aires, 27 Jul. 11 (AICA)

5. DECLARACION DE LA 159º COMISIÓN PERMANENTE DEL EPISCOPADO ARGENTINO

6. NUEVAS PERSPECTIVAS SOBRE EL ABORTO

7. LA SAEMB SE PRONUNCIÓ SOBRE LA "MUERTE DIGNA"

 

SOBRE EL BIEN INALTERABLE DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

Declaración de la 99ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina (20 de abril de 2010)

Al pueblo de Dios y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
1. Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cf. 1 Tm 2,4). Por eso estableció con el hombre un diálogo de salvación, que culminó en el encuentro con Jesucristo, Señor nuestro y compañero de camino. La Iglesia está llamada a extender este diálogo a la convivencia humana. El diálogo para ser fecundo debe ser claro, afable, sencillo y confiado. Todo esto lleva implícito el respeto a la persona que vive, siente y piensa de un modo diferente. Todos estamos llamados al amor de Dios. La claridad del diálogo exige un discernimiento en orden a reconocer la verdad, sobre la cual los pastores no podemos callar. Esto no supone menosprecio ni discriminación.

2. El ser humano ha sido creado a imagen de Dios. Esta imagen se refleja no sólo en la persona individual, sino que se proyecta en la complementariedad y reciprocidad del varón y la mujer, en la común dignidad, y en la unidad indisoluble de los dos, llamada desde siempre matrimonio. El matrimonio es la forma de vida en la que se realiza una comunión singular de personas, y ella otorga sentido plenamente humano al ejercicio de la función sexual. A la naturaleza misma del matrimonio pertenecen las cualidades mencionadas de distinción, complementariedad y reciprocidad de los sexos, y la riqueza admirable de su fecundidad. El matrimonio es un don de la creación. No hay una realidad análoga que se le pueda igualar. No es una unión cualquiera entre personas; tiene características propias e irrenunciables, que hacen del matrimonio la base de la familia y de la sociedad. Así fue reconocido en las grandes culturas del mundo. Así lo reconocen los tratados internacionales asumidos en nuestra Constitución Nacional (cf. art. 75, inc. 22). Así lo ha entendido siempre nuestro pueblo.

3. Corresponde a la autoridad pública tutelar el matrimonio entre el varón y la mujer con la protección de las leyes, para asegurar y favorecer su función irreemplazable y su contribución al bien común de la sociedad. Si se otorgase un reconocimiento legal a la unión entre personas del mismo sexo, o se las pusiera en un plano jurídico análogo al del matrimonio y la familia, el Estado actuaría erróneamente y entraría en contradicción con sus propios deberes al alterar los principios de la ley natural y del ordenamiento público de la sociedad argentina.

4. La unión de personas del mismo sexo carece de los elementos biológicos y antropológicos propios del matrimonio y de la familia. Está ausente de ella la dimensión conyugal y la apertura a la transmisión de la vida. En cambio, el matrimonio y la familia que se funda en él, es el hogar de las nuevas generaciones humanas. Desde su concepción, los niños tienen derecho inalienable a desarrollarse en el seno de sus madres, a nacer y crecer en el ámbito natural del matrimonio. En la vida familiar y en la relación con su padre y su madre, los niños descubren su propia identidad y alcanzan la autonomía personal.

5. Constatar una diferencia real no es discriminar. La naturaleza no discrimina cuando nos hace varón o mujer. Nuestro Código Civil no discrimina cuando exige el requisito de ser varón y mujer para contraer matrimonio; sólo reconoce una realidad natural. Las situaciones jurídicas de interés recíproco entre personas del mismo sexo pueden ser suficientemente tuteladas por el derecho común. Por consiguiente, sería una discriminación injusta contra el matrimonio y la familia otorgar al hecho privado de la unión entre personas del mismo sexo un estatuto de derecho público.

6. Apelamos a la conciencia de nuestros legisladores para que, al decidir sobre una cuestión de tanta gravedad, tengan en cuenta estas verdades fundamentales, para el bien de la Patria y de sus futuras generaciones.

7. En este clima pascual, y al iniciar el sexenio 2010-2016 del Bicentenario de la Patria, exhortamos a nuestros fieles a orar intensamente a Dios Nuestro Señor para que ilumine a nuestros gobernantes y especialmente a los legisladores. Les pedimos también que no vacilen en expresarse en la defensa y promoción de los grandes valores que forjaron nuestra nacionalidad y constituyen la esperanza de la Patria.

99ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina
Pilar, El Cenáculo, 20 de abril de 2010

 


DECLARACION EN EL DÍA DEL NIÑO POR NACER

Con motivo del Día del Niño por Nacer, el Secretariado Arquidiocesano de Pastoral Familiar –en el marco del Centenario de la creación de la Diócesis de Corrientes– desea compartir esta reflexión sobre la familia y la vida humana, empezando por recordar el Decreto Presidencial 1406/98, que declaró celebrar este día en todo el ámbito de la República Argentina.
En efecto, dicho decreto, entre sus considerandos, afirma:
“Que el niño, tanto antes como después del nacimiento "para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión", como lo señala la Convención sobre los Derechos del Niño, lo que incluye un especial cuidado de su salud tanto psíquica como física.
Que la vida, el mayor de los dones, tiene un valor inviolable y una dignidad irrepetible.
Que el derecho a la vida no es una cuestión de ideología, ni de religión, sino una emanación de la naturaleza humana.
Que la calidad de persona, como ente susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones, deviene de una prescripción constitucional y para nuestra Constitución y la Legislación Civil y Penal, la vida comienza en el momento de producirse la concepción.”
La familia merece el título de “santuario de la vida” cuando la realidad preciosa y sagrada de la vida humana es respetada desde su concepción hasta su fin natural. Así lo reconocen también la Constitucional Nacional y las de muchas Provincias.
Ese santuario de la vida, que es la familia, se funda en el matrimonio, elevado por Cristo a la dignidad de sacramento, constituido por la unión estable, perdurable, entre un varón y una mujer que comparten un proyecto común abierto a la comunicación de la vida. Por eso no se la puede equiparar a ningún otro tipo de unión.
En ese santuario, el hijo es fruto y signo de la mutua donación personal y del amor y fidelidad esponsales. Esta fidelidad comporta el recíproco respeto y derecho de cada esposo de llegar a ser padre o madre “a través de”, es decir “en el cuerpo y a través del cuerpo del otro”. Poseen un derecho que es exclusivo de ellos en cuanto tales: ser padre y madre, uno a través del otro. El derecho de los padres no es al hijo, sino los actos naturales que de suyo se ordenan a la procreación. Esto se sustenta en la consideración del hijo como un don, no como una propiedad sobre la cual se tienen derechos absolutos. En esto consiste la verdadera responsabilidad de los padres respecto a quien ha de nacer. El hijo tiene derecho a ser concebido, llevado en las entrañas, traído al mundo y educado en el matrimonio.
El matrimonio y la familia son como una “Iglesia doméstica”, ámbito privilegiado de transmisión de la vida y comunicación de la fe.
El sacramento del matrimonio comunica a los esposos el don de la gracia que es fuente de santificación personal y conyugal, y genera una espiritualidad propia de los cónyuges en cuanto laicos, esposos, padres y ciudadanos.
El primer ámbito donde se vive esta espiritualidad-misión es el hogar y el trabajo donde cada día se desenvuelve la vida. El segundo ámbito donde la familia vive y se proyecta es la comunidad eclesial. Además de su inserción eclesial, el matrimonio y la familia poseen una evidente dimensión civil y social. La familia es la 'célula original de la vida social'.
La experiencia de “hogar” es la condición básica para recibir la fe en la familia: esa experiencia crea un clima y un modo de vivir los vínculos donde los padres no necesitan ser ni maestros, ni catequistas, sino simplemente padres.
En el Día del Niño por Nacer expresamos nuestra cercanía y nuestro apoyo a todas las acciones que defiendan la vida humana contra toda amenaza violenta, especialmente las que tiendan a proteger la vida humana desde su concepción hasta su fin natural; y renovamos nuestro compromiso de comunión y de solidaridad con todos aquellos que viven situaciones de dolor y marginación en el seno de sus familias.

 

Mons. Andrés Stanovnik ofm cap. - Arzobispo de Corrientes
                                                    

 

 


 

REFLEXIONES SOBRE EL CONTENIDO DEL AÑO DE LA VIDA

Después de la última reunión de la Comisión Permanente, la Comisión de Apostolado Laico y Familia (CELAF) quedó encargada de coordinar la pastoral referente al tema de la Vida participando junto con la Comisión de Fe y Cultura, la Comisión de Educación y la de Pastoral Social 
Desde esa fecha nos hemos reunido a menudo: Justo Carbajales representante de la DEPLAI, Juan Manuel Ojea Quintana por el Secretariado de la Familia, Nicolás Laferriere por asesoramiento legislativo dependiente de la Comisión Fe y Cultura, Inés Frank por la Comisión de Educación, Pablo Frers representante de Justicia y Paz, P. Jorge Oesterheld responsable de Comunicación; el P. Marcelo Iglesias, secretario de la comisión, asumiendo yo la conducción de estas reuniones delegado por Mons. Juan Martínez, presidente de la CELAF. 
Algunas breves reflexiones sobre el contenido del “Año de la Vida” propuesto por la Comisión Ejecutiva del Episcopado y que ha comenzado el primer sábado de Adviento uniéndonos al Santo Padre en la celebración de la Vigilia por la Vida Naciente 
En una charla de hace unos días, el P Fernando Cervera se preguntaba de qué vida estamos hablando en este “Año de la Vida”, y nos decía: “Hay un concepto de vida muy extendido en nuestra clase media, con influencia del pensamiento de la New Age que suele usar el término “calidad de vida”.  Es este un término ambivalente y está unido muchas veces a la sociedad del bienestar, al acceso a bienes de consumo, o a un cuidado desmesurado del propio cuerpo.  
Por otro lado se está extendiendo en nuestra atmósfera cultural el concepto del derecho del individuo por encima de la propia vida.  Muchos jóvenes plantean: “Yo tengo derecho a hacer lo que quiero con mi vida incluso a quitármela porque es mía y no tengo que dar cuenta de ella a nadie.” El valor de la vida en este caso estaría por debajo del derecho absoluto de disponer de ella
 Nosotros en cambio estamos hablando de la vida como don de Dios que nos crea a su imagen, vida que está llamada a ser plena en Jesucristo. 
El Cardenal Pironio en su Testamento Espiritual  da gracias por su vida diciendo de ella: La amo, la entrego, la espero. Estos tres verbos aluden a características esenciales de la vida  de las que hablaremos durante este año y  cuyo espíritu queremos trasmitir. 
La amo. Porque es el regalo mas valioso, el mas digno y el mas bello. Es fundamental en nuestro mensaje la conciencia del don, soy administrador de este tesoro, no es mío, por lo tanto no me lo puedo apropiar. 
La entrego. Porque me ha sido regalada para darla por amor, y de este modo ser auténticamente feliz. Este es el camino que nos señala el encuentro con Jesús. El es la Vida.  En Él está la clave de su sentido. 
La espero.  Porque todavía no es plena. Lo será cuando se de la plenitud de la comunión con Dios y con los hermanos. La vida es plena sólo en comunión. 
Pensamos hasta ahora en algunos lemas que estamos utilizando y que hemos consensuado con los distintos movimientos en la Comisión de Apostolado Laico y Familia.

“Cuidar la vida, la mejor tarea” 
Cuando decimos que algo es muy valioso decimos que es fino. La vida es lo mas valioso, pero al mismo tiempo es fina y frágil Está expuesta a muchas amenazas y peligros. Su dignidad puede ser humillada, pisoteada y manipulada. Muchas veces se expone la vida al límite creyendo que puede resistir todo, pero fácilmente puede ser destruida por el consumo de drogas u otras adicciones que emergen como fruto de una sociedad adictiva como el exceso de velocidad y sus consecuencias trágicas. Argentina tiene el primer lugar en accidentes de tránsito en Sudamérica. No hablemos de la cantidad de muertes  por la violencia delictiva y de los jóvenes que mueren a diario en nuestros barrios mas pobres.
Queremos afirmar la dignidad de la vida que necesita ser cuidada desde el primer momento de su concepción y a lo largo de todo su desarrollo hasta la muerte natural. 
En la mujer embarazada late la misma vida que vivió Jesús”. Nadie esperó a Jesús como María, porque lo esperó no sólo con su mente y su corazón sino con las entrañas. La maternidad establece la mayor cercanía con la vida y su misma fuente. Por eso proponemos buscar, para una buena comunicación, testimonios de mujeres de nuestras comunidades, que tuvieron sus hijos pasando por múltiples dificultades y pudieron recibir la bendición de la fecundidad. 
Cuando la vida es frágil: En la mujer embarazada, en los pobres, en los adictos, en los ancianos:  Nos hacemos cargo
Recordando el impacto de la frase de la Madre Teresa de Calcuta “No aborten, a los niños dénmelos a mi” queremos poner énfasis en la Iglesia servidora de la vida que busca estar presente en sus momentos de mayor fragilidad para proclamar el Evangelio de la Vida especialmente en las situaciones en que se encuentra mas vulnerable e indefensa. 
La encuestadora IPSOS  nos brindará en estos días los resultados de una encuesta cualitativa en la que se muestran los principales problemas que encuentra nuestra propuesta en los distintos segmentos sociales.  Esto nos ayudará a trabajar con mayor precisión en el mensaje para nuestra propia Iglesia y para la opinión pública. 
Pensamos que esta perspectiva nos abre a una amplia creatividad pastoral y nos proponemos después de Navidad continuar enviando material para contribuir al enriquecimiento de esta celebración del Año de la Vida”.
            1. Propuesta sobre la Comunicación
Si bien nosotros nos hemos propuesto una campaña afirmativa de la dignidad de la vida durante todo el año que vaya más allá de las propuestas legislativas sobre el aborto resulta muy claro que ya ha comenzado una campaña para instalar el tema en la opinión pública e intentar llevarlo al recinto en el mes de marzo. Esta propuesta sobre el modo de nuestra comunicación la hacemos mas bien pensando en un posible debate en el recinto.           
    El mensaje:

  1. Las sucesivas declaraciones de la Conferencia Episcopal, deberían ser el eje que marque los contenidos y los tonos de los diferentes pronunciamientos que se hagan en otros niveles de la Iglesia. Esas declaraciones deberán ser eficazmente difundidas por la oficina de Prensa de la CEA y asumidas y multiplicadas por las diócesis, parroquias, movimientos y todos los ámbitos que correspondan.A cada oficina de prensa local le corresponderá la conveniente difusión,  en su ámbito, de las declaraciones que se hagan a nivel nacional y de las que se realicen en las iglesias locales.El objetivo de esas declaraciones será llegar a un público masivo para hacer presente la postura de la Iglesia sobre este tema.
  2. En la medida en la que se cuente con recursos económicos el contenido de esas declaraciones se puede volcar en campañas publicitarias. Cuanto más sean los recursos con que se cuente mayor será la eficacia. El contenido de esa campaña debería ser elaborado por una agencia de publicidad a partir de pautas fijadas por especialistas, aprobado por las máximas autoridades de la CEA  y asumido por todos los ámbitos eclesiales (parroquias, movimientos, etc.)

          Las acciones:

  1. Sería conveniente la realización de encuentros de los Obispos, o calificados representantes de éstos, con los referentes más destacados de los medios de comunicación locales para exponer ante ellos en forma de diálogos personales y, en principio, no destinados a su difusión, el pensamiento y las motivaciones de la Iglesia. A nivel nacional se podría pensar un encuentro similar entre las máximas autoridades de la CEA y los principales periodistas o propietarios de medios de alcance nacional. La difusión o no de esos encuentros dependerá de cada caso concreto. Se debería evitar en todo momento trasladar a los medios la idea de que se está “presionando” al periodismo y por eso la difusión y la forma de esta actividad estará marcada por la prudencia pastoral de cada obispo.El mismo cuidado habría que tener con respecto a los encuentros que se mantengan con legisladores u otros políticos. En cada caso debería estar claro y acordado con la persona con la que se tenga la entrevista si el encuentro se difunde y de qué manera. Debemos cuidarnos de que la información de estos encuentros, sea interpretada como parte de una estrategia política o comunicativa de “presión” sobre las instituciones de la democracia. Cuando corresponda la difusión mediática debe destacarse que dialogar con políticos y legisladores es una actividad normal en la vida ciudadana.En los niveles locales, y para responder a la necesidad de informar y formar la conciencia del pueblo fiel, se distribuirán todo tipo de folletos o materiales audiovisuales con contenidos claros y sencillos sobre el tema. A las oficinas de prensa locales le corresponderá la difusión en los medios de todo lo que corresponda a esta actividad. Sería muy importante un encuentro entre el Obispo y los responsables de los medios eclesiales locales para que ellos reciban también el acompañamiento pastoral que corresponde en este tema. Un aporte importante sería que todas las oficinas de prensa tomaran contacto con personas que puedan presentar, por escrito o en forma audiovisual, en los medios locales o nacionales, testimonios sobre el valor  de la vida desde su concepción hasta la muerte natural.. Esto sería conveniente hacerlo también en internet a través de las redes sociales.
  2. En principio no parece conveniente la participación en debates mediáticos que no son útiles para iluminar el tema. Es peor que el tema sea mal tratado en presencia de un representante de la Iglesia que en su ausencia. Es importante en cambio, la presencia en destacados programas de televisión, o radio, cuando se puede acordar previamente que la conversación es solamente con el entrevistador y cuando está asegurado un clima de respeto al tema que se va a tratar.

          Otras situaciones a tener en cuenta:

  1. Es probable que desde diversos ámbitos se promueva la realización de marchas o encuentros masivos. Desde el punto de vista de la comunicación sería inevitable que la realización de esos actos politizara todas las otras acciones y mensajes. El mensaje, que se quiere presentar como algo positivo y evangelizador, sería rápidamente vaciado de ese sentido en la difusión que los medios realizarían de esas actividades. Las oficinas de prensa de la Iglesia quedarían expuestas a una tarea de aclaraciones y desmentidas que generarían confusión.Si se considerara de todas formas la necesidad de hacerlos sería conveniente que se presenten con un calendario propio, es decir no respondiendo a acciones de otros, y con un contenido muy preciso en sus conceptos y en sus formas. En este caso la información oficial estaría a cargo de las oficinas de prensa, debería ser información formulada en positivo y  evitando toda polémica en caso de una previsible campaña de descalificación o distorsión del contenido del mensaje. 
  2. Hay que tener en cuenta que es diferente la realización de esos actos a nivel nacional que a nivel local. La difusión nacional de actos locales sería más manejable que la realización de actos nacionales. En este caso, todas las oficinas de prensa (locales y nacionales) deberían comprometerse en la difusión de los actos locales.

Estamos tratando de provocar un cambio en la agenda legislativa, trabajando sobre proyectos a favor de la Vida como por ejemplo la ampliación de la asignación familiar por hijo a la mujer embarazada, el cuidado de la salud de la mujer embarazada, la posibilidad de revisar la actual ley de adopción para facilitar la adopción de niños que van a ser eliminados y la correspondiente asistencia de la mujer embarazada que va a entregar a su hijo en adopción.                            
A esto debemos añadir proyectos sobre narcotráfico y el acceso a la vivienda que son prioridades nacionales y que  ayudan a evitar la polémica:  aborto contra vida y a legislar por una cultura de la vida y no instalarnos en la cultura de la muerte. 
La coordinación de estas acciones parlamentarias es muy difícil porque existen grupos que visitan a los parlamentarios que actúan de un modo totalmente independiente de esta Comisión.  Por lo tanto no resulta fácil una estrategia común.
Propuesta de un camino alternativo para frenar  una  posible legislación  sobre el aborto.

 

 


Por presiones del exterior nos quieren imponer el aborto   Buenos Aires, 27 Jul. 11 (AICA)


Aborto

Ocho niños menores de 5 años mueren por día en la Argentina por desnutrición; 10.000 personas mueren por año por accidentes de tránsito; dos personas mueren por día por inseguridad, sólo en el conurbano bonaerense; sin embargo, en vez de ocuparse de estas situaciones que reclaman justicia, quieren imponernos la legalización del aborto, argumentando que lo hacen para evitar las muertes maternas producidas por abortos clandestinos. Éstos, según las cifras oficiales, fueron 93 en 2006, 74 en 2007 y 62 en 2008”, dice el Movimiento Familiar Cristiano (MFC) en una declaración oficial dada a conocer ayer.
     La declaración del MFC, un movimiento nacido en la Argentina en los años 50 y que hoy agrupa a numerosísimas familias en muchos países, está firmado por Pablo y Marcela Cavallero, matrimonio presidente del MFC, dice lo siguiente:

El aborto. Cifras para reflexionar
     Uno de los principales argumentos que esgrimen los que promueven la legalización del aborto es la muerte materna producida por abortos hechos en la clandestinidad. Si nos remitimos a las cifras oficiales al respecto, encontramos que las defunciones maternas por abortos sumaron 93 casos en 2006, 74 casos en 2007 y 62 casos en 2008 (Fuente: Ministerio de Salud de la Nación. Dirección de Estadísticas e Información de Salud, DEIS).

     Estos números no son tan altos si se los compara con otras causas de mortalidad evitables, como por ejemplo la mortalidad infantil por desnutrición (según datos revelados por responsables de la Red Solidaria, 8 niños menores de 5 años mueren por día en la Argentina por esta causa), la mortalidad general por accidentes de tránsito (10.000 muertes por año), o la mortalidad por inseguridad (2 personas mueren por día por esta causa sólo en el conurbano bonaerense), las que deberían ser motivo de preocupación en los distintos estratos de la sociedad.

     Sin embargo, en vez de ocuparse de estas situaciones que claman justicia, quieren imponernos como tema de confrontación la legalización del aborto, que no obedece a un legítimo derecho y ni siquiera a la idiosincrasia de nuestro pueblo, que siempre valoró la vida naciente. Son intereses importados de otras sociedades donde prevalecen ideologías contrarias a la vida.

     No obstante, para los que defendemos la vida humana en toda circunstancia, toda vida es valiosa; y creemos que los números de muertes por aborto deberían y podrían bajar considerablemente si se aplicase una política de Estado dedicada a atender a las mujeres embarazadas en estado de riesgo, a educar a la población en una paternidad responsable y a promover la adopción como medio de dar a alguien una familia, en aquellos casos en los que la madre no puede hacerse cargo de la nueva vida que ha gestado.

     Históricamente, la legalización del aborto lleva siempre a más muertes. Por un lado, porque no se evitan completamente los abortos clandestinos, ya que muchas mujeres no concurren a instituciones oficiales para no hacer pública su situación; por otro lado, por la cantidad de vidas inocentes que son truncadas en el seno materno.

     Si observamos lo que ocurre en países donde el aborto está legalizado, como por ejemplo en los Estados Unidos, en 1996 se efectuaron 1.365.700 abortos legales, lo que significa un número enorme de vidas humanas eliminadas. Afirmamos que se trata de vidas humanas aunque haya quienes quieran hacer aparecer que no son tales: hay numerosos testimonios científicos que avalan que hay vida humana desde la concepción.

     El padre de la genética moderna, el Dr. Jerôme Lejeune, a quien la ciencia mundial reconoce unánimemente como uno de los primeros y más calificados investigadores en genética y es reconocido mundialmente por sus descubrimientos científicos, dijo a los legisladores: "Aceptar el hecho de que después de la fertilización un nuevo ser humano cobra vida ya no es un motivo de pruebas u opiniones, es simple evidencia". “No tengo duda alguna: abortar es matar a un ser humano, aunque el cadáver sea muy pequeño".

     El Dr. Hymie Gordon Chairman, del Departamento de Genética de la Clínica Mayo en los Estados Unidos, dijo: "Basándome en todos los criterios de la biología molecular, la vida está presente en el momento de la concepción".

     El Dr. Richard Jaynes afirmó: "Decir que el comienzo de la vida humana no puede ser determinado científicamente, es ridículo".

     También hoy día existen técnicas quirúrgicas que permiten extraer un feto del útero materno, operarlo, reinsertarlo y reubicar el útero nuevamente en la madre. “Uno de los impactos de esta nueva técnica es que agrega una nueva perspectiva al tema del aborto, pues si un médico puede diagnosticar y tratar un feto, eso convierte a éste en un paciente. Y si el feto es un paciente, entonces, claramente es una persona. Y las personas tienen derechos y privilegios y un estatus legal” (Dr. Joseph Bruner).

     Promover la adopción con leyes adecuadas puede ser una forma de evitar abortos y permitir que muchas familias puedan tener sus hijos tan anhelados. A mero título ilustrativo hay 17.000 parejas bonaerenses en lista de espera para adoptar.

     Por todo esto, señalamos que legalizar el aborto es promover muchísimas más muertes que las que se quieren evitar; y afirmamos que estas últimas podrían ser considerablemente reducidas con estrategias que respeten la vida en todas las instancias. Tales estrategias son la ayuda a las mujeres embarazadas, la adecuada educación sexual de los jóvenes –en la que se encare la valoración de la vida humana y la paternidad responsable– y la promoción de la adopción como una forma privilegiada de paternidad, que permite dar un hogar a niños que no pueden ser criados por sus padres biológicos y satisfacer el deseo de formar una familia, buscada por tantos hogares de nuestro país.

     Una pertinente Ley de Adopción, que priorice real y eficazmente el bien del menor, de acuerdo con la Convención de los Derechos de los Niños, sobre los intereses de los adultos involucrados, dará lugar a que muchas madres decidan tener sus hijos –no matarlos ni correr riesgos ellas mismas– y permitan así que muchos matrimonios, ansiosos de ser padres, puedan formar su familia para bien de todos.

     Buenos Aires, 26 de julio de 2011.+

 

 


Declaración de la 159º Comisión Permanente del Episcopado Argentino

episcopado1
NO UNA VIDA, SINO DOS
"Elige la vida y vivirás" (Dt. 30, 19)

Durante este Año de la Vida, hemos reflexionado sobre ella y la hemos reconocido como un regalo maravilloso que recibimos de Dios, y que hace posible todos los otros bienes humanos. También hemos observado con dolor situaciones sociales en las que no se está promoviendo el valor supremo de la vida.
Hablar de este tema, en el actual contexto nacional, tiene una significación muy concreta. En efecto, hoy la vida está muy amenazada por la droga y las diversas adicciones, la pobreza y la marginalidad en la que muchas personas viven su existencia en un estado de vulnerabilidad extrema; también la delincuencia aparece hoy en forma frecuente como atentado contra la vida.
Junto con estos peligros nos encontramos frente al planteo del aborto. Queremos afirmar con claridad: cuando una mujer está embarazada, no hablamos de una vida sino de dos, la de la madre y la de su hijo o hija en gestación. Ambas deben ser preservadas y respetadas. La biología manifiesta de modo contundente a través del ADN, con la secuenciación del genoma humano, que desde el momento de la concepción existe una nueva vida humana que ha de ser tutelada jurídicamente. El derecho a la vida es el derecho humano fundamental.

En nuestro país hay un aprecio de la vida como valor inalienable. La vida propia y ajena es para los creyentes un signo de la presencia de Dios, e incluso a quienes no conocen a Dios o no creen en Él, les permite "sospechar" la existencia de una realidad trascendente. 
Valoramos las recientes medidas adoptadas respecto del cuidado de la vida en la mujer embarazada. Es absolutamente prioritario proteger a las futuras madres, en particular a las que se encuentran en estado de marginalidad social o con dificultades graves en el momento del embarazo. Los varones, que también lo hicieron posible, no deberían desentenderse.
Deseamos escuchar, acompañar y comprender cada situación, procurando que todos los actores sociales seamos corresponsables en el cuidado de la vida, para que tanto el niño como la madre sean respetados sin caer en falsas opciones. El aborto nunca es una solución.
Una decisión legislativa que favoreciera la despenalización del aborto tendría consecuencias jurídicas, culturales y éticas. Las leyes van configurando la cultura de los pueblos y una legislación que no protege la vida favorece una cultura de la muerte. La ley, en cuanto base de un ordenamiento jurídico, tiene un sentido pedagógico para la vida de la sociedad.
Invitamos a nuestros fieles laicos y a todos los ciudadanos a reflexionar y expresarse con claridad a favor del derecho a la vida humana. Lejos estamos de desear que este debate provoque más divisiones en la sociedad argentina. Solicitamos, por ello, que las expresiones vertidas sobre este tema se realicen con el máximo respeto, eliminando toda forma de violencia y de agresividad, ya que estas actitudes no están a la altura del valor y de la dignidad que promovemos.
Invocamos la protección de Dios, fuente de toda vida, para que ilumine a los legisladores. En el marco del Bicentenario, cada vida humana acogida con grandeza de corazón renueva la existencia de nuestra Patria como hogar abierto a todas y a todos.
 
Buenos Aires, 18 de agosto de 2011
159º Reunión de la Comisión Permanente
Conferencia Episcopal Argentina

 


Nuevas perspectivas sobre el aborto   Buenos Aires, 3 Oct. 11 (AICA)


Aborto
Aborto

El Centro de Bioética, Persona y Familia, de Buenos Aires, emitió una declaración en la que presenta nuevas perspectivas acerca del problema del aborto en la Argentina.

     El documento asegura que el problema del aborto se discute en diversos ámbitos desde hace muchos años, y agrega que “en los últimos tiempos, el debate ha dado giros argumentativos que han corrido los ejes de la discusión. En este sentido, ante los proyectos de ley que promueven en la Argentina la legalización del aborto, el Centro de Bioética, Persona y Familia quiere ofrecer algunas nuevas perspectivas para afrontar este problema”.

     A continuación realizamos una síntesis de los principales puntos de este documento:

     I. La experiencia internacional demuestra que la legalización del aborto no soluciona la mortalidad materna. La respuesta a este problema consiste en mejorar el tratamiento de complicaciones obstétricas, los cuidados y controles prenatales y un acompañamiento sanitario, social, económico y psicológico de la mujer y su hijo por nacer, a fin de garantizarle a ambos el máximo nivel de salud.

     II. Se afirma que en la  Argentina se practican alrededor de 500.000 abortos al año. Esta cifra es desproporcionada e inconsistente con las estadísticas vitales de nuestro país. Según estudios científicos validados por un equipo de expertos la cifra de abortos por año no supera los 48.000.

     III. No existe un derecho al aborto en el sistema internacional.

     IV. La legalización del aborto significa una radical forma de discriminación de los niños por nacer que sufren malformaciones, quienes son eliminados en casi el 90% de los casos detectados.

     V. La legalización del aborto significa un quiebre en la coherencia del sistema punitivo del Código Penal, de tal modo que la vida como bien jurídico queda relegada en su protección ante bienes como la propiedad o la seguridad.

     VI. La problemática de la pobreza no se soluciona con la eliminación de los niños pobres, sino con una respuesta integral que garantice sus derechos humanos fundamentales.

     VII. El aborto libre conduce a un incremento de las presiones sobre la mujer que quiere llevar adelante el embarazo, desde la perspectiva que si es su opción abortar o tener al niño, entonces es su problema.

     VIII. En la India, el aborto ha dado lugar a una eliminación sistemática de niñas, que produjo un preocupante desequilibrio entre varones y mujeres en la población de entre los 0 y 6 años.

     IX. Entre las consecuencias no previstas del aborto libre se encuentra la mayor presión sobre el médico, quien podrá enfrentar presiones para recomendar estudios genéticos prenatales o incluso el mismo aborto.

     X. La legalización del aborto introduce distorsiones en el derecho de familia en relación al ejercicio de la patria potestad, que es conjunta y comienza en la concepción, y los fines del matrimonio.



      Más información: página web www.centrodebioetica.org +


La SAEMB se pronunció sobre la “muerte digna” -Buenos Aires, 3 Oct. 11 (AICA

 

)

La Sociedad Argentina de Ética Médica y Biológica (SAEMB), a través de su presidente, el doctor Luis Aldo Ravaioli, emitió un comunicado en el que hace su aporte acerca de la muerte digna. Este mensaje se da en el marco del tratamiento de este tema en el Congreso de la Nación y la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires, para acordar la aprobación de la eutanasia o “muerte digna”.

     La eutanasia o “Muerte digna” establece que toda persona que padezca una enfermedad irreversible, esté en estado terminal o haya sufrido un accidente que lo coloque en igual situación, tiene “derecho” a manifestar su rechazo a los procedimientos quirúrgicos, de hidratación y alimentación y de reanimación artificial. Está previsto, además, que cuando el paciente se encuentre incapacitado para tomar la decisión, el rechazo al tratamiento podrá realizarlo el cónyuge, representante legal o un descendiente directo.

Texto completo de la declaración
     1-Se llama eutanasia activa al acto de introducir en un paciente una causa y mecanismo de muerte distinto al que está cursando, cualquiera sean los motivos. Por ejemplo, a un enfermo cuyo mecanismo de muerte es un cáncer, introducirle cianuro. No morirá de su enfermedad sino de una intoxicación.

     2-La eutanasia pasiva, relacionada con el abandono terapéutico, es dejar al paciente terminal sin ninguna asistencia médica mínima. No morirá de su enfermedad sino de una falta de atención total. Quizás sólo algún analgésico.

     3-La medicina actual ofrece  tecnologías para los pacientes críticos de dos tipos:

     - Medios sofisticados, extraordinarios, experimentales, caros, desproporcionados, excepcionales, cuya puesta en acción o no, o la suspensión una vez iniciados, dependen del paciente, lugar, circunstancias, familia, equipo profesional multidisciplinario, marco científico, legal , ético, criterioso sentido común,  etc. Se puede caer en el encarnizamiento terapéutico si el paciente tiene una existencia precaria o penosa.

-  Medios simples, mínimos, ordinarios, proporcionados, baratos, ya conocidos y universalmente probados, un soporte vital mínimo, de los que no se puede prescindir nunca. Por ejemplo hidratación, para no dejarlo morir de sed, talco y pañales para evitar que se escare y se infecte, analgésicos si los necesita, y un poco más. Contención y  acompañamiento  terapéutico al paciente y a la familia. Estos cuidados ordinarios o  paliativos no se deben realizar en UTI ni en UCO ; sino en una  habitación común, en la casa, en un “hospice”, en una ONG filantrópica laica o confesional fuera de su domicilio, en un cottolengo, etc; y son siempre de uso lícito, ético y  obligatorio. Son una muy buena praxis ética. No son lícitos negarlos.
     4-La eutanasia activa o pasiva, y el suicidio asistido, son una mala praxis,  antiética y antinatural aunque se legalicen.
     5-El encarnizamiento terapéutico en una persona con existencia precaria y penosa también es una mala praxis antiética y antinatural.
     6-Es ético y lícito suministrar narcóticos y analgésicos, aunque atenúen la conciencia y provoquen, de un modo secundario y no querido, un acortamiento de la vida.